A partir del próximo 1 de julio, será de obligado cumplimiento la aplicación de la versión 7 de la IFS Food. Esta certificación para las empresas de la industria alimentaria supone una garantía extra de la calidad y seguridad de sus productos en materia de higiene de cara a sus consumidores y clientes.

Entre las medidas, la nueva versión de la IFS Food introduce una serie de cambios importantes en relación al control de plagas y los servicios de desinsectación, desratización y desinfección de las empresas. Uno de los más importantes establece que, a partir de ahora, los trabajadores tendrán que formarse en control de plagas.

Nuevos criterios en materia de desinfección para la industria alimentaria

Las empresas del sector alimentario asumen una elevada responsabilidad con los consumidores, ya que la contaminación de sus productos puede acarrear severos problemas de salud, sanitarios e incluso de reputación. Por este motivo, los programas de prevención y control de plagas en la industria de la alimentación son clave para garantizar la calidad y seguridad de sus productos y cumplir con la normativa europea, según establece el Reglamento CE 852/2004 sobre Higiene y Productos Alimenticios.

La IFS Food es un conjunto de normas voluntarias enfocadas a la industria de este sector con el objetivo de garantizar que tanto fabricantes como proveedores o distribuidores cumplan unos criterios mínimos y homogéneos en materia de seguridad alimentaria.

La nueva versión de la norma incorpora una serie de mejoras que afectan a diferentes capítulos, entre ellos, el dedicado a los procesos operativos de las empresas. Así, en el apartado que hace referencia a la vigilancia y control de plagas, establece que los locales y las operaciones que se lleven a cabo en este sentido deben estar diseñados para prevenir infestaciones.

Establecer las medidas de control oportunas en este sentido implica tener en cuenta el tipo de materias primas y el producto final, los diseños de construcción susceptibles a la actividad de plagas, como techos, sótanos, tuberías o esquinas, y el control de plagas en los almacenes alquilados. Esto implica, sin duda, un conocimiento sobre el tema.

Son muchas las empresas de alimentación que directamente contratan estos servicios de prevención y control a compañías externas. Hasta ahora, esta subcontratación les daba manga ancha para delegar todos estos aspectos y, en cierta manera, “desentenderse” o dejar todo el proceso en manos de personal externo. Pero la nueva versión de la IFS Food exige un mayor compromiso por parte de las mismas al establecer que la responsabilidad de las acciones que se lleven a cabo, incluida la supervisión continua de las actividades de control de plagas, deberán permanecer dentro de la empresa. Y esto implica no solamente designar a una persona internamente para esta función, sino formarla adecuadamente para poder cumplir con su cometido.

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