CONTROL DE LEGIONELA

CALIDAD AMBIENTAL

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      SERVICIO DE CONTROL DE LEGIONELA

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      Le ofrecemos un presupuesto aproximado y orientativo. Pedir un presupuesto personalizado le llevará tan solo un par de minutos, solo tiene que completar el formulario con los datos necesarios para que nuestros técnicos le calculen e informen sobre el servicio.

      ¿Qué problemas puede causar la Legionela?

      LA LEGIONELOSIS

      Es una enfermedad bacteriana de origen ambiental que suele presentar dos formas clínicas diferenciadas: la infección pulmonar o “Enfermedad del Legionario”, que se caracteriza por neumonía con fiebre alta, y la forma no neumónica, conocida como “Fiebre de Pontiac”, que se manifiesta como un síndrome febril agudo y de pronóstico leve.

      La infección por Legionela puede ser adquirida en dos ámbitos, el comunitario y el hospitalario. En ambos casos la enfermedad puede estar asociada a varios tipos de instalaciones, equipos y edificios. Puede presentarse en forma de brotes y casos aislados o esporádicos.

      Estas infecciones están causadas por un bacilo gram negativo de la especie Legionella que fue aislado por primera vez en 1977 en un brote epidémico, con 221 casos y 34 fallecimientos, ocurrido en el mes de julio de 1976 en Philadelphia en una Convención de Legionarios de la Legión Americana; de ahí su nombre.

      Es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físico-químicas, multiplicándose entre 20 ºC y 45 ºC, destruyéndose a 70 ºC. Su temperatura óptima de crecimiento es 35-37 ºC. Su nicho ecológico natural son las aguas superficiales, como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana.

      Desde estos reservorios naturales la bacteria puede colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades y, a través de la red de distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros sistemas que requieren agua para su funcionamiento como las torres de refrigeración. En algunas ocasiones, en estas instalaciones, mal diseñadas, sin mantenimiento o con un mantenimiento inadecuado, se favorece el estancamiento del agua y la acumulación de productos nutrientes de la bacteria, como lodos, materia orgánica, materias de corrosión y amebas, formando una biocapa. La presencia de esta biocapa, junto a una temperatura propicia, explica la multiplicación de Legionella hasta concentraciones infectantes para el ser humano. Si existe en la instalación un mecanismo productor de aerosoles, la bacteria puede dispersarse al aire.

      Las gotas de agua que contienen la bacteria pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar por inhalación en el aparato respiratorio.

      FORMA DE TRANSMISIÓN

      La entrada de Legionella en el organismo humano se produce por inhalación de aerosoles que contengan un número suficiente de bacterias.

      No hay evidencia de transmisión persona a persona, ni de existencia de reservorios animales conocidos.

      Por tanto para producir la enfermedad, Legionella debe contaminar un sistema de agua que favorezca el crecimiento y que además tenga la capacidad de producir aerosoles que terminan inhalándose.

      ¿Dónde Vive la Legionella?

      El hábitat natural de la Legionella es el agua, podemos encontrarla en la naturaleza en ríos, lagos, estanques y fuentes.

      Tratamientos para la Legionella

      Existen diferentes estrategias para controlar la aparición y la diseminación de la Legionella Pneumophila.

      Enfermedades asociadas a la Legionella

      Puede transmitir dos enfermedades: La enfermedad de los Legionarios y la fiebre de Pontiac.

      Mitos sobre la Legionella

      Referente a la Legionella existen diferentes mitos que están causando que no se le preste la verdadera importancia que tiene.

      Según el R.D. 865/03 del 4 de Julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.

      INSTALACIONES CON ALTA PROBABILIDAD DE PROLIFERACIÓN Y DISPERSIÓN DE LEGIONELLA Y QUE MÁS SE ABANDONA SU CUIDADO Y MANTENIMIENTO:

      Las instalaciones de agua fría de consumo humano son esenciales en la vida actual. Están constituidas por diversos elementos como depósitos, tuberías, accesorios, etc. que deben estar en perfectas condiciones para garantizar que en su interior no se produzca un desarrollo microbiano. Estas instalaciones están contempladas en el Real Decreto 865/2003 para la prevención y control de la legionelosis y concretamente están catalogadas como una instalación de “menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.
      Las instalaciones de agua fría de consumo humano que no dispongan de elementos que produzcan aerosoles se puede considerar que están fuera del ámbito de aplicación del Real Decreto, incluso esta exclusión se podría aplicar si únicamente disponen de grifos; pero por ser una instalación susceptible de crear hábitats adecuados para el desarrollo de Legionella, es recomendable, al menos, realizar una analítica de Legionella anual y en caso de detectar presencia, realizar una limpieza y desinfección según protocolos del Anexo 3 del Real Decreto 865/2003.

      Los circuitos de agua fría de consumo humano pueden ser muy variables, no obstante, en líneas generales, están constituidos por un sistema de aporte de agua, un posible depósito de acumulación y una red de distribución. En esta red generalmente se encuentran elementos como grifos y, especialmente, duchas que pueden producir una pulverización del agua y la formación de aerosoles.

      En estos sistemas hay que tener especial cuidado con los depósitos de acumulación de agua, pues hay que controlar que su nivel de desinfección (cloro libre) es el correcto al igual que el pH debe estar en un rango determinado pues sino el cloro no es efectivo como desinfectante.

      En aquellos sitios donde en los depósitos de acumulación de agua  no se alcanza la concentración mínima (generalmente por poca demanda de agua)  de desinfectante hay que instalar una bomba dosificadora de cloro.

      Nosotros le ponemos a su servicio el mantenimiento integral de la instalación de AFCH:
      • Evaluación de riesgos de la instalación.
      • Limpieza y desinfección de los depósitos de acumulación.
      • Limpieza y desinfección  de  los puntos terminales.
      • Instalación de bomba dosificadora de cloro con compensación de pH (caso que fuera necesaria).
      • Toma de muestras de agua para su posterior traslado al laboratorio   para su análisis.
      • Realización de informes técnicos.
      • Asesoramiento y gestión del libro de mantenimiento.

      Las instalaciones de Agua Caliente Sanitaria (ACS), si no son convenientemente diseñadas y mantenidas, pueden convertirse en focos amplificadores de la bacteria Legionella, causante de la legionelosis.
      El Real Decreto 865/2003 de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis incluye a las instalaciones de Agua Caliente Sanitaria en su ámbito de aplicación. Las instalaciones más sencillas han sido clasificadas como “instalaciones con menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”; las instalaciones con acumulador y circuito de retorno están clasificadas como “instalaciones con mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.
      Éste tipo de instalaciones ha sido causante de numerosos  brotes de legionella en los últimos años.
      Desde un punto de vista estrictamente técnico, cualquier instalación de ACS, podría suponer un cierto riesgo de transmisión de Legionelosis, la separación que se incluye en el Real Decreto 865/2003 está basada  fundamentalmente en el mayor tamaño y la complejidad de las instalaciones que incluyen circuito de retorno.

      LOS ELEMENTOS QUE CONSTITUYEN EL SISTEMA ACS:

      • Acometida de Agua Fría de Consumo Humano (AFCH).
      • Generador de calor: es el elemento o grupo de elementos destinados a elevar la temperatura del agua fría. Existen multitud de posibilidades para elevar la temperatura del agua. En algunas instalaciones, típicamente las de menor tamaño, se utilizan calderas o calentadores que actúan calentando directamente el AFCH. En las instalaciones de mayor tamaño se usan intercambiadores de calor, diferenciándose el circuito de ACS del circuito de agua de caldera.
      • Red de suministro: conjunto de tuberías que transportan el agua atemperada hasta elementos terminales.
      • Acumulador: depósito o depósitos que almacenan el agua caliente, incrementando la inercia térmica del sistema y permitiendo la utilización de generadores de calor de potencia inferior a la demanda máxima puntual del sistema.
      • Elementos terminales: grifos, duchas que nos permiten el uso y disfrute del ACS.
      • Circuito de retorno: red de tuberías que transportan el agua de vuelta desde los puntos más alejados de la red de suministro hasta el acumulador. Su objeto es mantener un nivel aceptable de temperatura del agua caliente en toda la red de suministro, aun cuando los elementos terminales no demanden consumo durante largos periodos de tiempo.

      Las instalaciones dedicadas a lugares públicos o con multitud de usuarios, tales como hoteles, hospitales, residencias, gimnasios, vestuarios laborales, etc., presentan un especial riesgo por el elevado nivel de población que las utiliza.

      En algunos casos, las instalaciones de ACS son utilizadas directamente por personas especialmente susceptibles: residencias de ancianos, hospitales, etc. Realizamos una evaluación previa de riesgos de la instalación y establecemos un programa de control y prevención de legionella personalizado para sus instalaciones. Los tratamientos de limpieza y desinfección siempre realizados por profesionales cualificados y con el respaldo de un laboratorio homologado para tener controlados todos factores higiénico-sanitarios.

      Realizamos un estudio de prevención de su instalación y con los resultados diseñamos un plan específico de control y prevención de legionella, en el cual se incluirá un programa de limpieza y desinfección, un mantenimiento y un control analítico. Además le elaboramos  el libro de mantenimiento de la instalación de riesgo para que pueda llevar a cabo los controles que marca la Normativa.

      Las torres de refrigeración son dispositivos cuya finalidad es extraer calor del agua a través del contacto directo con aire. El enfriamiento ocurre por la transferencia de calor del agua al aire y por la evaporización del agua en la corriente de aire. Su uso está justificado en sistemas que utilizan agua como refrigerante, donde sea necesario disipar grandes cantidades de calor a bajo costo y el salto de tº requerido sea del orden de 10ºC.
      Las torres de refrigeración son uno de los puntos clave para la proliferación de la bacteria legionella, debido a que se dan todas las condiciones óptimas para el desarrollo de la misma. En este sentido debe cumplirse lo establecido en el Real Decreto 865/2003 de 4 de julio para el control y prevención de la legionelosis. La mejor forma de evitar este problema es mediante un plan de prevención que consta de una limpieza y desinfección, un tratamiento continuado del agua de la torre con biocida y un control analítico mensual.

      Realizamos una gestión integral de la torre de refrigeración consistente en:

      • Evaluación de riesgos de la instalación.
      • Instalación de dosificación en continuo de biocida
      • Instalación de inhibidor de corrosión proporcional al caudal
      • Suministro de producto químico para la dosificación en continuo de biocida e inhibidor de corrosión
      • Instalación de purga automática por conductividad
      • toma de muestras de agua para su posterior traslado al laboratorio para su análisis
      • Realización de informes técnicos
      • Asesoramiento y gestión del libro de mantenimiento

      Estos tratamientos tienen que ser realizados sólo por empresas autorizadas por sanidad que dispongan de profesionales cualificados. Además damos de alta su torre de refrigeracion en caso que no lo esté. Los titulares y las empresas instaladoras de torres de refrigeración y condensadores evaporativos están obligados a notificar a la administración sanitaria competente, en el plazo de un mes desde su puesta en funcionamiento, el número y características técnicas de éstas, así como las modificaciones que afecten al sistema. Asimismo, los titulares también deberán notificar en el mismo plazo el cese definitivo de la actividad de la instalación.
      Realizamos también el estudio de prevención de riesgos de la torre de refrigeración como indica la normativa. Con este estudio se podrá controlar cualquier anomalía o deficiencia de la torre. Además realizamos un libro de mantenimiento para las revisiones que marca el R.D 865/03
      Nuestro laboratorio está homologado por la Comunidad de Madrid y todos nuestros técnicos disponen de la mejor formación para realizar un trabajo de calidad. Disponemos también de asesoramiento técnico para que puedan consultar cualquier duda en cualquier momento.

      Las instalaciones de protección contra incendios en determinados tipos de edificios requieren el almacenamiento y distribución de agua hasta puntos cercanos a las zonas habitadas para su uso en caso de un posible fuego accidental. Dichos sistemas por definición, mantienen el agua estancada hasta el momento de uso. Desde el punto de vista de los riesgos de Legionella hay varios tipos de problemas potenciales listados en orden de importancia:
      a) La instalación contra incendios está conectada (sin una protección de corte eficaz) a otras redes de almacenamiento y distribución de agua que pueden resultar contaminadas si la bacteria se desarrolla en la red contra incendios.
      b) La instalación contra incendios está contaminada por bacterias del tipo Legionella pneumophila y los trabajadores y usuarios se ven potencialmente expuestos en la ejecución de pruebas hidráulicas.
      c) La instalación contra incendios está contaminada por bacterias del tipo Legionella pneumophila y los trabajadores y usuarios se ven potencialmente expuestos durante el uso de los equipos en una situación de emergencia.

      Dentro de todo este conjunto de equipos e instalaciones, desde el punto de vista de la legionelosis tan solo presentan riesgo, aquellos equipos que acumulan agua y pueden pulverizarla en algún momento, ya sea en pruebas o en caso de emergencia real.
      En concreto, debemos incluir dentro de las instalaciones con riesgo de legionelosis las medidas de extinción de incendios manuales dotadas de agua como las bocas de incendio equipadas (BIE) y los hidrantes. Y los sistemas automáticos dotados que emplean agua para la extinción como los sprinklers, cortinas de agua o sistemas de agua pulverizada.

      La estructura de los sistemas de riesgo, tanto en el caso de instalaciones manuales como automáticas es similar, cuentan con un sistema de aporte de agua, que puede ser un depósito de almacenamiento de agua y un grupo de bombas (a menudo con alimentación eléctrica autónoma) o bien una entrada directa de la red de suministro.

      Según los usos y dimensiones de los locales, existen unas exigencias reglamentarias especificas en cuanto a la obligatoriedad de mantener un cierto volumen de agua almacenada para casos de emergencia.

      Este hecho es el principal riesgo desde el punto de vista de la legionelosis, se trata de mantener agua almacenada por un periodo de tiempo normalmente muy extenso y que en un momento determinado se puede pulverizar en presencia de personas.

      Hay que tener especial cuidado con los sprinklers, porque son un excelente mecanismo para hacer llegar hasta nosotros la bacteria legionella. Producen aerosoles que pueden transmitirnos la bacteria al estar en contacto directo.

      Si los depósitos contra incendios no llevan un control adecuado, es muy probable que estén colonizados por la legionella.

      Los depósitos contra incendios necesitan mantener un mínimo de desinfectante para evitar microorganismos no deseados como la legionella.

      Si no se alcanza la concentración mínima de cloro que pide la normativa, habrá que instalar una bomba dosificadora con control de pH.

      Nosotros le ponemos a su alcance un mantenimiento integral de la instalación para que ésta mantenga unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.

      Son instalaciones de uso público destinadas al ocio y relajación que están diseñadas para dirigir hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión. Una característica de estas instalaciones es la temperatura del agua a la que funcionan, que generalmente se encuentra entre 28 y 45º C, además presentan una constante agitación del agua a través de chorros de alta velocidad y/o a la inyección de aire.

      Estas instalaciones cuando se encuentran ubicadas en viviendas particulares, están excluidas del ámbito de aplicación del Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis. No obstante, dado que se trata de una instalación de riesgo de proliferación y dispersión de Legionella, sería recomendable que dispongan de un programa de mantenimiento acorde a los requisitos del citado Real Decreto.

      Estas instalaciones pueden ser con o sin recirculación, de uso individual o colectivo y pueden estar ubicadas en el interior o exterior de edificios. Las de uso individual generalmente son sin recirculación y las de uso colectivo con recirculación.

      De acuerdo al Real Decreto 865/2003 todas las instalaciones se consideran de mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella, sin embargo, las instalaciones de uso individual presentan un riesgo notablemente inferior pues se destinan a una o dos personas y terminado el servicio se vacía el vaso y se procede a una limpieza a fondo, por tanto se consideran instalaciones de uso interrumpido. Presentan el fenómeno de pulverización en función de la simultánea entrada de agua y aire a presión. El agua de aporte a estos sistemas procede normalmente del sistema de ACS y por tanto además de cumplir los requisitos del Anexo 5 del Real Decreto 865/2003, debe cumplir todos los requisitos exigidos al ACS. Por el contrario, las instalaciones con recirculación de uso colectivo suelen ser de uso ininterrumpido y presentan un mayor riesgo que las individuales sin recirculación. Es frecuente encontrar este tipo de instalaciones en balnearios, centro de talasoterapia, “spas” urbanos, clubes de alterne, gimnasios y clubes polideportivos, hoteles, cruceros, etc.

      Estas instalaciones presentan diferencias según su tamaño, uso y condiciones de funcionamiento.

      Se consideran dos tipos de vaso según el tamaño:

      • Bañeras, destinadas a un número reducido de usuarios simultáneamente.
      • Piscinas, destinadas a un uso colectivo.

      Según el uso, las instalaciones pueden ser:

      • Terapéuticas (hidroterapia).
      • Recreativas (hidromasaje).

      Y en función de las condiciones de funcionamiento:

      • Sin reutilización del agua, el agua se desecha después de cada uso.
      • Con reutilización del agua, el agua se recircula a través de un sistema de tratamiento siendo empleada para varios usos.

      De acuerdo con estas clasificaciones, en principio podrían darse ocho tipos diferentes de instalaciones, por eso le realizamos un estudio detallada para realizar el plan de prevención de legionella de acuerdo a sus necesidades y siempre cumpliendo la Normativa vigente (R.D. 865/03).

      Para mantener estas instalaciones controladas desde el punto de vista higiénico-sanitario es necesario un buen programa de control de prevención de legionella, que conste de un estudio previo, un tratamiento de limpieza y desinfección y un seguimiento analítico.

      Además le elaboramos un libro de mantenimiento para que pueda llevar a cabo los diversos controles que impone la normativa.

      EL CONTROL DE LA HUMEDAD AMBIENTAL ES UN FACTOR MUY IMPORTANTE EN LA CALIDAD DEL AIRE INTERIOR. LOS HUMECTADORES SON LOS SISTEMAS UTILIZADOS PARA INCREMENTAR LA HUMEDAD DEL AIRE EN UN ENTORNO CERRADO.

      En el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis, se incluye a los humectadores dentro de las de riesgo  de proliferación y dispersión de legionella.

      En este tipo de sistemas los posibles aerosoles generados afectan únicamente al aire del interior del entorno climatizado no emitiéndose aerosoles al ambiente exterior.

      Los humectadores pueden clasificarse según su principio de funcionamiento y según la forma de impulsión del aire tratado.

       Tipos de humectadores según el principio de funcionamiento:

      • Humectadores de evaporación.

      • Humectadores de atomización.

      • Humectadores de vapor.

      Tipos de humectadores según el modo de impulsión del aire:

      Desde el punto de vista de la impulsión del aire tratado, podemos diferenciar dos tipos de humectadores:

      • Humectadores con emisión directa al ambiente a ser tratado.

      • Humectadores con emisión a red de conductos de distribución de aire. Hay que tener especial cuidado con éstos pues el aire humedecido es emitido directamente al ambiente que se desea humectar. En el caso de los humectadores de atomización se realiza una emisión directa de aerosoles a las zonas ocupadas. Dichos aerosoles tienen capacidad de transportar minerales y microorganismos, y son inhalados por los usuarios de las zonas tratadas.

      Hay que tener especial cuidado con este tipo de instalaciones ya  que generan un gran cantidad de aerosoles, por lo que la exposición a personas es directa. Requieren de un sistema de dosificación de biocida (generalmente en la bandeja de condensación) para que el agua mantenga un mínimo de desinfectante según la Normativa.

      Nuestros  técnicos le realizarán un programa completo de prevención de legionella para que mantengan las instalaciones en óptimas condiciones higiénico-sanitarias, impidiendo la dispersión de la bacteria por el ambiente.

      Dentro de las poblaciones, gasolineras, centros comerciales, zonas turísticas, etc. o en espacios destinados exclusivos para esta función cada día son más frecuentes las instalaciones de lavados de coches.

      En este tipo de lavado el agua se pulveriza y se producen aerosoles; por este motivo, estas instalaciones están contempladas en el artículo 2.h “Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles” del Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis y concretamente están catalogadas como una instalación de “menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.

      El lavado de vehículos puede ser manual o mecánico:

      3.1 Lavado manual

      El lavado manual o también llamado “box de lavado” se compone de un compresor que impulsa el agua y una pistola de lavado con la que se debe lavar el coche y luego se enjuaga. Se estima que el lavado medio por box puede ser de 7 coches/hora por pista.

      3.2 Lavado mecánico

      El lavado mecánico puede ser de dos tipos:

      3.2.1 Puente de lavado

      Puente de lavado, en el que una estructura con rodillos de cepillos y boquillas de agua a presión se mueve hacia delante y detrás del coche, el cual permanece estático.

      3.2.2 Túnel o tren de lavado

      Túnel o tren de lavado que en el que el coche es transportado automáticamente por el interior de un túnel en el que están dispuestos los rodillos de cepillos y las boquillas de agua a presión.

      Es decir, habitualmente no se necesita la presencia de ningún operario para poder realizar el lavado del vehículo. Sólo será necesario el personal encargado del mantenimiento de la instalación. No obstante, en el caso de los boxes de lavado, es el propio usuario el que está expuesto al aerosol.

      Es necesario tener un control exhaustivo de este tipo de instalaciones puesto que los aerosoles que provocan pueden producir un gran número de infectados por legionelosis. Deben de existir un programa  de limpieza y desinfección, mantenimiento y  control analítico. Además se debe disponer de un sistema de desinfección en continuo para que el agua de este tipo de instalaciones  no se convierta en un cultivo de microorganismos.

      PUEDE HABER LEGIONELA EN FUENTES ORNAMENTALES : DENTRO DE LOS NÚCLEOS URBANOS ES FRECUENTE ENCONTRAR FUENTES ORNAMENTALES EN LAS CUALES EL AGUA SE PULVERIZA CON EFECTOS ESTÉTICOS.

      Estas instalaciones están contempladas en el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención de la legionelosis y concretamente están catalogadas como una instalación de “menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.

      Las fuentes ornamentales de uso mixto, que se emplean como torres de refrigeración, estarán sujetas a los requisitos de estos últimos equipos.

      En las fuentes ornamentales el agua se impulsa a través de una bomba al exterior produciendo diversos efectos estéticos. En algunos casos el agua puede también fluir por gravedad. En el agua acumulada se dan las condiciones necesarias para la existencia de vida vegetal o animal.

      El circuito como tal, puede ser un circuito sin recirculación donde todo el volumen de agua fluye constantemente, o bien un circuito donde el agua circula continuamente y existe un aporte periódico que compensa las pérdidas.

      Este último caso es el más frecuente y dentro de él se pueden contemplar dos tipos de instalación:

      • Circuito con bomba sumergible.

      • Circuito con recirculación a través de bomba externa.

      Las fuentes ornamentales no hay que descuidarla ya que  en los últimos años han sido motivo de numerosos brotes de legionela, especialmente en sitios como residencias de ancianos. También tener especial cuidado con aquellas que se encuentran en zonas públicas ya que  puede generar  aerosoles que trasmitan la enfermedad a un alto número de personas.

      Es necesario y obligatorio un sistema de dosificación para que en el agua no proliferen microorganismos.

      Nuestros  técnicos elaboraran un programa completo de prevención de legionella para que mantengan las instalaciones en óptimas condiciones higiénico-sanitarias.

      El desarrollo y mantenimiento de zonas verdes en los núcleos urbanos conlleva la necesidad de disponer de un sistema de riego eficaz. La evolución de los sistemas de riego manuales ha conducido a la aplicación de sistemas de riego por aspersión muy frecuentemente utilizados para el riego de parques y jardines públicos.

      En este tipo de riego el agua se pulveriza; por este motivo, estas instalaciones están contempladas en el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis y concretamente están catalogadas como una instalación de “menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.

      El sistema de riego por aspersión está constituido básicamente por una red de distribución de agua; un sistema de control que incluye generalmente un programador, unas electroválvulas y unos difusores o boquillas que la pulverizan y la impulsan hasta las diversas zonas de riego.

       Los principales sistemas existentes en el mercado se pueden dividir en dos grandes grupos: emergentes y no emergentes, que engloban tres grandes conceptos:

      • Aspersores de impacto (figura 1).

      • Difusores (figura 2).

      • Aspersores de turbina (figura 3).

      Los aspersores y difusores emergentes se hallan situados a nivel del suelo y al recibir presión, una parte de ellos emerge sobre la superficie para producir la función de riego. Finalizada ésta el aspersor o difusor, gracias un muelle de retroceso, vuele a su posición retraída. En muchos casos los aspersores y difusores disponen de un pequeño filtro de malla para la protección de las boquillas de pulverización del agua.

      Los criterios básicos de actuación se deben basar en garantizar que el agua de aporte sea de una calidad bacteriológica adecuada y, por otra parte en la realización de un mantenimiento de la instalación que permita la limpieza y desinfección de las partes más susceptibles de contaminación.

      Realizamos un estudio de su sistema de riego y diseñamos un plan especifico de prevención de legionella, de esta forma tendrá garantizada la salubridad  en sus instalaciones

      Los equipos de enfriamiento evaporativo son instalaciones que ponen en contacto una corriente de aire con otra de agua para disminuir la temperatura del aire aprovechando la energía absorbida por el agua en su proceso de evaporación. Es un proceso que ocurre en la naturaleza en las áreas con abundante vegetación, el agua filtrada desde las raíces se evapora en las hojas y da una sensación de frescor. El sistema natural de refrigeración corporal, también está basado en este principio, la evaporación del agua del sudor provoca una disminución de la temperatura del cuerpo.
      En el Real Decreto 865/2003 de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis este tipo de equipos se incluyen como “instalaciones de menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella”.

      Identificaremos los diferentes tipos de instalaciones que usan el calor latente de vaporización del agua como medio de refrigeración con el fin de identificar cuales pulverizan agua efectivamente y por tanto pueden suponer un riesgo de transmisión de Legionella.

      El funcionamiento de estas instalaciones está basado en la evaporación parcial del agua en contacto directo con la corriente de aire. Con este fenómeno se consiguen dos efectos, refrigerar el aire y humidificarlo. El principal objetivo en estos equipos es, normalmente, la refrigeración. Otros equipos que pulverizan agua sobre una corriente de aire con el objeto de humidificarlo, se emplean habitualmente en diversos usos de ventilación y climatización, pero estos humidificadores o humectadores, no son equipos de enfriamiento evaporativo. Se puede encontrar información al respecto en los capítulos 5 y 8 sobre Centrales Humidificadoras Industriales y Humectadores respectivamente.

      Hay varios tipos de instalaciones de enfriamiento evaporativo. Desde el punto de vista del uso del agua podemos considerar una primera clasificación:

      3.1 Equipos sin recirculación de agua (de agua perdida)

      3.2 Equipos con recirculación de agua

      Considerando la forma en la que el sistema pone en contacto el agua con el aire deberíamos considerar dos tipos de sistemas:

      • Contacto con superficie húmeda por agua vertida

      • Agua pulverizada mediante boquillas

      Dado que la refrigeración o humidificación del aire por medio del agua se usa en multitud de formas y configuraciones es preciso matizar claramente qué tipo de instalaciones pueden denominarse Equipos de Enfriamiento Evaporativo.

      La Legionelosis es una enfermedad que causa graves trastornos y en muchos de los casos hasta la muerte del que la contrae. Si dese mas información acerca de nuestros protocolos de actuación ante la detección de esta bacteria tan peligrosa, por favor póngase en contacto con nosotros, le responderemos con la mayor brevedad que nos sea posible.

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