El cloro mata casi todos los patógenos, pero los parásitos, las bacterias y los virus aún pueden acechar bajo la superficie.

Llegó el verano, y con la relajación en las restricciones relacionadas con el coronavirus, la tentación de zambullirse en la piscina es muy grande. Los bañistas pueden sentirse aliviados al saber que no se puede contraer COVID-19 del agua, pero muchos otros gérmenes causantes de enfermedades acechan bajo la superficie.

Entre el 2015 y el 2019, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 208 brotes de enfermedades asociadas con las piscinas y los jacuzzis que resultaron en 3,646 infecciones, 286 hospitalizaciones y 13 muertes, y los expertos dicen que es posible que esas cifras sean mucho más altas.

Casi todos los brotes registrados (96%) estuvieron asociados con piscinas y jacuzzis públicos o parques acuáticos. Los hoteles y los centros turísticos representaron el 34% de los brotes, la mayoría de los cuales se originaron en jacuzzis (70%) y no en piscinas. Y la mayoría de los brotes se produjeron en los meses de junio, julio y agosto.

“Las piscinas públicas se llenan de mucha gente que trae consigo muchos gérmenes”, dijo Michele Hlavsa, directora del Healthy Swimming Program (Programa de natación saludable) de los CDC. “Por eso, es más probable que tengan un brote que las piscinas usadas por una sola familia, que introducen menos gérmenes en el agua”.

Los gérmenes que causan diarrea y neumonía son los más comunes

Cryptosporidium: el principal causante de los brotes asociados con las actividades recreativas en el agua fue el cryptosporidium (también llamado “cripto”), un parásito que puede provocar enfermedades gastrointestinales como diarrea, indicó el informe de los CDC.

“Una vez que [el cripto] se mezcla con en el agua de la piscina y se expone a los niveles de cloro que esperarías encontrar en una piscina bien mantenida, puede sobrevivir más de siete días”, dijo Hlavsa, que también es coautora del informe de los CDC. Si lo ingieres, el parásito puede causar diarrea durante más de tres días, y esto puede ser especialmente peligroso para los adultos mayores, añadió.

Legionella: una bacteria llamada legionella fue la causa más común de brotes y el origen de las 13 muertes registradas entre el 2015 y el 2019. Puede provocar un tipo de neumonía grave llamada enfermedad de los legionarios, o una enfermedad menos seria llamada fiebre de Pontiac, que causa síntomas similares a los de la gripe. Las personas de 50 años o más, los fumadores y exfumadores, y aquellos con sistemas inmunitarios débiles tienen mayor riesgo de sufrir una infección pulmonar causada por la bacteria, informan los CDC.

“Cuando pienso en la legionella, pienso en los jacuzzis”, dijo Hlavsa. “Y cuando los jacuzzis expulsan chorros de aire, si hay legionella presente, las gotitas pueden ser inhaladas”.

¿Qué aconseja ella? Los adultos mayores tal vez deberían evitar los jacuzzis por completo. “No solo deben evitar sumergirse en ellos, sino que también deben mantenerse alejados del área del jacuzzi”, indica.

Otros trastornos asociados con las piscinas y los jacuzzis incluyen erupciones cutáneas, dolor de oído, tos o congestión, dolor ocular y otras infecciones (en inglés).

Si crees que has contraído una enfermedad en una piscina, busca atención médica e informa a tu Departamento de Salud local. Si las autoridades de salud encuentran conexiones entre las personas infectadas, es posible que inicien una investigación para identificar un posible brote, dijo Hlavsa.

10 maneras de protegerte de las enfermedades asociadas con las piscinas

1. No entres al agua si tienes diarrea. Si tienes un diagnóstico de diarrea con criptosporidiosis, la enfermedad causada por el parásito, no debes volver a entrar en el agua hasta dos semanas después de que se haya detenido por completo la diarrea.

2. Dúchate antes de nadar. Enjuagarte en la ducha durante 1 minuto elimina casi toda la suciedad y cualquier otra cosa en tu cuerpo que requiera de los productos químicos de la piscina para matar gérmenes. La mayoría de las personas tienen aproximadamente 0.14 gramos de heces —el equivalente a unos pocos granos de arena— en su cuerpo en cualquier momento dado, según los CDC.

3. No tragues el agua. Lo más importante que puedes hacer para protegerte del cripto es no tragar el agua, dice Hlavsa. El cloro mata casi todos los gérmenes en pocos minutos, pero no los mata al instante.

4. ¿Tienes niños? Toma descansos frecuentes para ir al baño. Comprueba los pañales de los más pequeños cada hora y cámbialos lejos del agua para evitar que esta se contamine con los gérmenes.

5. Ten cuidado si notas los ojos enrojecidos y un fuerte olor a cloro. El olor surge de un irritante químico llamado cloramina que se produce cuando el cloro se combina con sustancias que provienen del cuerpo de los nadadores. La cloramina también hace que los ojos se irriten y enrojezcan. La presencia de una gran cantidad de cloramina probablemente significa que hay un exceso de orina, heces o sudor en la piscina. También significa que queda menos cloro en el agua para matar los gérmenes.

6. Protege heridas o cortes abiertos. Es preferible permanecer fuera del agua, especialmente si el corte o la herida es el resultado de una operación o una perforación corporal reciente. Si te metes en la piscina, usa vendas a prueba de agua que cubran completamente el corte o la herida.

7. Presta atención a tus orejas. Sécate bien las orejas después de nadar, o usa una gorra de baño o tapones para los oídos para prevenir la otitis externa, una infección del conducto auditivo externo. La infección bacteriana es más común en los niños.

8. Dúchate con jabón después de bañarte. Si no vas a volver a entrar en la piscina ese día, quítate el traje de baño y enjabónate para matar los gérmenes adheridos a tu piel. También debes lavar tu traje de baño ya que esto evita la foliculitis (“sarpullido de jacuzzi”), un bulto rojo que causa picazón y que puede llenarse de pus alrededor de los folículos pilosos.

9. Realiza tu propia inspección. Si la piscina o el jacuzzi no cumple los requisitos necesarios, habla con el operador de la piscina o acude a tu Departamento de Salud local para asegurarte de que esté funcionando correctamente:

Asegúrate de que el desagüe en el extremo profundo de la piscina esté visible, seguro y en buenas condiciones.

Usa tiras reactivas que puedes comprar en una tienda de suministros para piscinas o en una ferretería, para comprobar los niveles de cloro y bromo y el pH del agua.

El nivel de cloro en las piscinas debe ser de al menos 1 parte por millón (ppm) y al menos 3 ppm en los jacuzzis.

El bromo, una alternativa al cloro, debe mantenerse a un nivel de 3 ppm en las piscinas y 4 ppm en los jacuzzis.

El nivel de pH determina la eficacia con la que se eliminan los gérmenes y debe mantenerse entre 7.2 y 7.8.

10. Haz tu parte. “Creo que si los nadadores y quienes cuidan de niños nadadores hacen su parte —no nadar si tienen diarrea y no tragar el agua—, todos podremos disfrutar este año un estupendo verano dentro y fuera de la piscina”, dijo Hlavsa. “Va a ser necesario el esfuerzo de todos para conseguirlo”.

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