Que su local se recuerde por cómo huele.
Le llamamos el mismo día laborable. Visita, prueba de aroma y presupuesto sin coste.
se compone para su marca, no sale de un catálogo cerrado
los equipos se colocan en una mañana y el local abre igual ese día
venimos nosotros a rellenar y a revisar, sin que haya que pedirlo
por zonas y por horas, para que se note al entrar sin invadir
El olfato conecta directamente con la memoria, y por eso un olor se queda asociado a un sitio concreto sin que nadie lo decida. Lo que se construye aquí no es un local que huela bien un rato: es un olor propio, siempre el mismo, que quien vuelva reconoce antes de mirar el rótulo.
Se compone a partir de lo que vende y de cómo es el espacio. No es un ambientador de catálogo que su cliente ya ha olido en otros diez sitios.
Dejamos dos o tres opciones funcionando unos días. La que se queda la elige quien está en el mostrador todos los días.
Si ya hay aire acondicionado, el equipo se acopla al conducto y el aroma llega a todas las salas a la vez.
Sin conductos, equipos independientes en entrada, pasillo y probadores, cada uno con su horario.
Un local con aroma propio
La diferencia entre un ambientador comprado suelto y esto es quién se ocupa. Un difusor de tienda se queda vacío al mes, huele distinto cada vez que alguien compra otro bote y acaba en un cajón. Aquí el equipo es nuestro, la carga la traemos nosotros en cada visita y el aroma es el mismo tenga el local dos años o diez.
Si un día quiere cambiarlo —porque cambia la temporada, la colección o la carta— se cambia el aroma y el equipo se queda donde está.
El primer día se decide el aroma. A partir de ahí, la única señal de que el servicio existe es que el local siempre huele igual.
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Medimos los metros, dónde está la puerta y por dónde corre el aire. De ahí sale cuántos equipos hacen falta y en qué punto va cada uno.
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Dejamos funcionando dos o tres aromas unos días, en el sitio real y con sus clientes dentro. Se elige el que encaja, no el que suena bien en una lista.
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Los equipos se colocan y se programan en una mañana, con el local abierto. Se ajusta la intensidad por zonas y las horas a las que arranca y para.
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Volvemos a rellenar la carga y a revisar el equipo con la periodicidad que se acuerde en el presupuesto. Si el aroma flojea antes, se viene igual.
Si a los quince días el aroma no le convence, se cambia por otro sin cobrar el cambio. Elegir un olor para una marca no se acierta siempre a la primera, y quien diga lo contrario ha instalado pocos.
Y si un equipo deja de difundir, se sustituye. El equipo es nuestro, así que la avería también.
«Entras y sabes que estás en nuestra tienda antes de ver nada. Hay clientes que nos preguntan si vendemos el ambientador.»
Responsable de tienda
Comercio de moda, barrio de Salamanca
«Lo pusimos en recepción y en el pasillo de habitaciones. Lo que más se nota es que siempre huele igual, y eso antes no pasaba.»
Jefe de recepción
Hotel en el centro de Madrid
«Yo lo que quería era que no oliera a clínica. Se consiguió a la segunda prueba y no he vuelto a pensar en ello.»
Directora de clínica dental
Consulta en Chamartín
El aroma acompaña a lo que se vende y se nota en la entrada, que es donde alguien decide si pasa o sigue andando. En los probadores se baja la intensidad, porque ahí la ropa tiene que oler a ropa.
Recepción, pasillos y zona de desayunos, cada una con su intensidad y su horario. Es donde más se recuerda, porque el cliente vuelve meses después y el olor sigue ahí.
Aquí el encargo suele ser el contrario: que no huela a desinfectante. Se trabaja con aromas neutros y muy suaves, pensados para una sala de espera donde la gente ya llega tensa.
Vestuarios, salas de máquinas y zonas comunes, donde el aroma compite con el olor del uso. Se difunde de forma continua y a intensidad baja, en vez de a golpes.
Poner un aroma propio en un espacio y mantenerlo siempre igual, para que quien entre lo asocie a ese sitio. No es perfumar por perfumar: el aroma se elige para una marca concreta y se difunde a una intensidad medida, no al máximo.
Se parte de una selección amplia y se prueba en el local, que es donde de verdad se decide. Si ninguno encaja, se compone uno a medida. Lo que no hacemos es darle un bote para que decida a ciegas.
Si el aroma se difunde por la climatización, el equipo se acopla al conducto y lo hace un técnico en una visita. Si no hay conductos, los equipos son independientes y solo necesitan un enchufe. En ninguno de los dos casos hay que cerrar el local.
Depende de los metros del espacio, de la intensidad y de las horas que esté funcionando, así que se calcula en la visita y se acuerda por escrito. No damos un plazo estándar porque no existe.
Se trabaja con aromas de uso profesional y a intensidades bajas, y en espacios con público sensible se ajusta aún más o se recomienda no ponerlo. Si en su local hay una preocupación concreta, díganoslo en la visita y le pasamos la ficha del producto antes de instalar nada.
El punto bueno es que se note al entrar y deje de notarse a los pocos minutos, porque el olfato se satura enseguida con un olor constante. Si alguien lo sigue notando media hora después, va demasiado fuerte y se baja.
No, y conviene decirlo antes: si hay un olor de fondo —humedad, aseo, cocina, sumidero— el aroma se mezcla con él y sale algo peor que el problema original. Primero se quita el origen. Si viene del aseo lo resuelven los bacteriostáticos; si viene del aire, la limpieza de conductos.
Sí, en toda la corona metropolitana: Pozuelo, Majadahonda, Las Rozas, Alcobendas, Boadilla, Getafe, Leganés, Alcalá y alrededores. Y el resto de servicios de higiene ambiental entran en el mismo contrato, con una sola visita de reposición.
| Un difusor comprado | Alesza | Empresa genérica | |
|---|---|---|---|
| El aroma | El del bote que hubiera en la tienda | Se compone y se prueba en su local | Uno del catálogo |
| La intensidad | La que trae de fábrica | Regulada por zona y por hora | Fija para todo el local |
| Cuando se acaba | Se acuerda alguien, o no | Venimos nosotros a reponer | Se pide y se espera |
| Si quiere cambiar de aroma | Otro bote y a empezar | Se cambia el aroma, no el equipo | Presupuesto nuevo |
| Si el equipo falla | Se compra otro | Se sustituye: el equipo es nuestro | Se factura la avería |
| Varias salas | Un bote por sala, y cada una huele distinto | El mismo aroma en todo el local | Según el presupuesto |
Vamos a verlo, dejamos dos o tres aromas funcionando unos días y usted decide con el local en marcha. La visita y la prueba no cuestan nada.