Pida presupuesto hoy y tenga el mismo responsable, esté donde esté su edificio.
Madrid y su corona · Ocho provincias · Un responsable con nombre
Le llamamos el mismo día laborable. Sin compromiso y sin coste.
Vamos a verlo, medimos y damos una cifra cerrada por escrito.
Con nombre y teléfono directo, en la ciudad que sea. Contrato, formación y seguro.
El contrato se termina avisando con un mes. Nada que renegociar.
Cuarenta años de una empresa familiar de servicios de higiene.
La sede está en la avenida de Manoteras y de ahí sale el equipo cada mañana. En estos diez municipios el desplazamiento no cambia el precio ni el horario: se entra fuera del horario del edificio y quien firma el contrato es quien responde al teléfono.
El clima, el agua y la hora a la que se puede entrar en un edificio cambian de una ciudad a otra, y con ellos cambia el producto y el orden del trabajo. Cada página explica cómo se adapta la pauta allí, no repite la misma lista de servicios.
El año tiene dos mitades: en verano el portal recibe el triple de paso.
La calima y la cal del agua no aparecen en el presupuesto de nadie.
Naves de polígono, comercio de centro y barrios de bloque, cada uno con su pauta.
Lo difícil no es limpiar: es entrar, y entrar a la hora que no molesta.
Con lluvia medio año, la suciedad entra mojada y el suelo no acaba de secar.
Medio año limpiando lo que el invierno mete dentro del portal.
Una ciudad estrecha y rodeada de agua no se organiza como las demás.
El viento de la bahía cambia el producto, la pauta y el orden del trabajo.
El contrato es el mismo y el responsable también. Si necesita varios servicios se agrupan en una factura y en una sola visita, aunque los edificios estén en provincias distintas.
Portal, escalera, ascensor y garaje, con las frecuencias por escrito y el parte firmado de cada visita.
Fuera de su horario, con equipo fijo asignado y los consumibles de los aseos incluidos.
Para entregar una obra o una reforma con fecha: polvo de yeso, adhesivos, protecciones y etiquetas.
Escaparates, ventanales y fachadas, por las dos caras y también en altura.
Baldeo y desengrasado de suelo, por fases y sin cerrar el acceso a nadie.
La misma limpieza con la frecuencia fijada por escrito y el mismo equipo en cada visita.
No se cobra por horas sueltas. Se ve el sitio, se mide y se cierra una cifra por el trabajo entero, así que lo que le decimos en la visita es lo que paga.
Vamos a verlo, medimos y comprobamos el estado real. Sin coste y sin compromiso.
Presupuesto por escrito, con lo que entra y lo que no. No hay extras después.
Se fija el día que le sirve y van las personas que hagan falta para terminarlo.
El contrato se termina avisando con un mes. No hay penalización ni letra pequeña.
Si algo no está como esperaba, volvemos y lo revisamos sin coste y sin discutirlo. Podemos hacerlo porque cada contrato tiene un responsable con nombre: no hay un tercero a quien derivar la responsabilidad.
Y no hay permanencia. El contrato se termina avisando con un mes, sin penalización. Nos quedamos porque el servicio funciona, no porque usted haya firmado algo de lo que no puede salir.
No, y preferimos decirlo. Trabajamos en Madrid y su corona y en ocho provincias: Alicante, Almería, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Burgos, Cádiz y Algeciras. Si su edificio está fuera, llámenos igualmente: a veces se cubre desde la provincia más cercana y a veces no, y eso se dice antes de firmar nada.
El desplazamiento no se factura aparte. Lo que mueve el precio es el tamaño del sitio, su estado y la frecuencia, exactamente igual que en la capital.
Sí. Se firma un acuerdo marco y cada edificio conserva su cuota, su pauta y su factura, porque cada uno tiene su propio pagador. Usted trata con una sola persona para todos.
El mismo responsable que firmó el contrato, con nombre y teléfono directo. No hay una centralita distinta por ciudad ni un número al que le pasen de un departamento a otro.
Un equipo asignado a su contrato, con formación y seguro de responsabilidad civil, y un responsable identificable al que puede llamar por su nombre. Antes de firmar le decimos quién va a ir.
Le llamamos el mismo día laborable y la visita se cierra en esa llamada. El trabajo suele empezar entre 24 y 48 horas después, según la provincia y el tamaño del sitio.
Sí: antes de abrir, al cierre o en fin de semana. En oficinas y en locales es lo habitual, para que nadie tenga que apartarse de su sitio mientras se limpia.
No. El contrato se termina avisando con un mes, sin penalización. Y terminar el de un edificio no afecta a los demás.
Una visita, una cifra cerrada y ninguna obligación. Le llamamos el mismo día laborable y cerramos la fecha en esa llamada.