La pregunta llega casi siempre con una fecha dentro: «¿cada cuántos años hay que limpiarlos?». La respuesta honesta es que no existe ese número, y que quien se lo dé se lo está inventando. Lo que existe es una obligación de revisar y un criterio técnico para decidir a partir de esa revisión.
Lo que dice la norma, en una línea
El RITE —Real Decreto 1027/2007, IT 3, tabla 3.3, operación 37— obliga a revisar anualmente la red de conductos según el criterio de la norma UNE 100012, en instalaciones de más de 70 kW. La tabla 3.2, para instalaciones menores, no incluye esa operación. Y en ningún sitio aparece una periodicidad de limpieza. Ojo con las citas antiguas: la numeración de tablas cambió con el Real Decreto 178/2021.
Las señales que sí indican que toca
En la práctica, esto es lo que hace que una revisión concluya que hay que limpiar:
- Polvo alrededor de las rejillas de impulsión. Si se acumula justo donde sale el aire, ese aire está arrastrando partículas de dentro del conducto.
- Olor al arrancar que desaparece a los minutos. Suele venir de materia orgánica o humedad en la batería o en el primer tramo.
- Caudal que ha bajado sin que se haya tocado nada. La sección útil del conducto se reduce con la acumulación.
- Obra reciente en el edificio. El polvo de yeso es el peor enemigo de una red de conductos, y entra aunque la instalación estuviera parada.
- Cambio de uso del local, o un incremento fuerte de ocupación respecto a lo que se calculó.
- Quejas repetidas de picor de ojos o garganta concentradas en unas salas concretas y no en otras.
Cómo se comprueba sin desmontar nada
Con vídeo. Se introduce una cámara por los registros existentes y se recorre la red. Eso da tres cosas: el estado real de cada tramo, la localización de los puntos críticos y una grabación que sirve de referencia para la siguiente revisión.
El estado se clasifica según UNE 100012, que es el criterio que cita el propio RITE. No es una opinión: es una medida del depósito acumulado. Y es lo que convierte la decisión en algo defendible ante una propiedad o una junta.
Qué debería incluir el informe
- Vídeo del interior antes y después, con la identificación de cada tramo.
- Método empleado en cada zona: cepillado mecánico, aspiración con filtro absoluto, o ambos.
- Estado de las baterías, los difusores y los filtros, que se ensucian antes que el conducto.
- Lo que no se pudo hacer y por qué: tramos sin registro, zonas inaccesibles, elementos que habría que sustituir.
- Fecha de la próxima revisión.
Si le entregan una factura y ninguna imagen, no tiene forma de saber qué se hizo dentro de un conducto que nadie ve. Es la parte del trabajo que más se omite y la única que prueba el resultado.
Un caso aparte: las cocinas
El conducto de extracción de una cocina profesional no es una red de climatización y no se gobierna por lo mismo. Ahí lo que se acumula es grasa, que es combustible, y por eso el Código Técnico exige registros para inspección y limpieza en cada cambio de dirección de más de 30° y cada 3 m de tramo horizontal. Tampoco hay periodicidad legal, pero sí obligación de mantener registros documentales por el Reglamento (CE) 852/2004. Está explicado en limpieza de campanas de cocina.
Para el resto, el procedimiento completo y lo que se entrega está en limpieza de conductos.