Con la llegada de la primavera y los meses de calor, los jardines comienzan a mostrar su máximo esplendor y la mayor parte de las plantas comienzan a florecer.

Sin embargo, también comienza la época en la que más atención hay que mostrar a las diferentes plagas que pueden afectar a las plantas del jardín.

Plagas de insectos debido al calor

En primer lugar, con el aumento de temperaturas, aparecen los insectos en el jardín, que tienen gran capacidad de colonización sobre las plantas. Así, las plagas más comunes de insectos durante estos meses son el pulgón, la cochinilla, la araña roja y el taladro del geranio.

Para tratar estas plagas, existen insecticidas específicos, aunque en ocasiones habrá que aplicar uno de carácter polivalente para erradicar varias plagas de manera simultánea y con una sola aplicación.

Hongos, otra plaga de primavera

Las lluvias propias de los meses de primavera y las temperaturas cada vez más altas hacen el escenario perfecto para la aparición de hongos que, además, suelen aparecer por la acción de algunas plagas, como la cochinilla. Así, los hongos pueden afear las plantas, debilitarlas y provocar la aparición de otras enfermedades. Para tratar los hongos en el jardín se usan los fungicidas.

Los más habituales son el oídio, que crea una capa blanquecina sobre las hojas, así como el hongo negrilla, que las oscurece. Para ellos, existen fungicidas específicos, aunque si se detectan varios simultáneamente, se puede utilizar un fungicida de amplio espectro.

Las hormigas, aliadas del pulgón

Por sí mismas, las hormigas no deben preocupar en cuanto a las plantas. Sin embargo, son aliadas del pulgón, por lo que si se detecta la presencia de hormigas en las plantas habrá que prestar atención por si se detecta la presencia de la plaga.

Existen diferentes sistemas anti hormigas, que se pueden mediante un pulverizador o spray sobre la planta, aunque lo mejor es erradicar las hormigas desde su propio hormiguero, mediante los anti hormigas en cebo o en granulado.